Entendidos en los Tiempos – El Poder de Dios

Entendidos en los Tiempos – El Poder de Dios


Los hombres sabios,los que guiaron a muchos por el camino recto,brillarán como la bóveda celeste; ¡brillarán por siempre, como las estrellas! Daniel 12:3

Una de las características principales de los hombres que buscaron a Dios es que fueron entendidos en los tiempos que les tocó vivir. Muchos de ellos podemos decir que se adelantaron a sus tiempos. Los hombres actuales debemos ser entendidos en los tiempos que estamos viviendo, son tiempos difíciles, cada día que pasa se complica más y más entender el tiempo por los cambios que observamos. Sin embargo con la ayuda de Dios quien es eterno, podemos situarnos en la actualidad confiados, porque tenemos la guía de su Santo Espíritu.

Hombres expertos y entendidos en discernir los tiempos en el Antiguo Testamento.


De Isacar: doscientos jefes y todos sus parientes bajo sus órdenes. Eran hombres expertos en el conocimiento de los tiempos, que sabían lo que Israel tenía que hacer. 1Cronicas 12:32

Vemos que no eran agoreros, Dios les daba discernimiento y les traía revelación de las situaciones y de las épocas para dirigir al pueblo de Israel. Ellos hacían la voluntad  de Dios y no la suya.

Sabían lo que Israel  debía hacer; es decir sabían distinguir, discernir lo bueno y lo malo, que era lo correcto y lo incorrecto; lo que debían hacer y lo que no debían hacer. Eran ejemplo con su propia vida.

Además todos seguían sus órdenes. Ellos transmitían a todo el pueblo de Israel  lo que debía hacer y todo el pueblo de Israel hacia conforme Dios les revelaba. Personas con esta capacidad, con esta sabiduría, permiten que las cosas salgan correctas siempre.

Los hombres entendidos brillaran en este tiempo y en el venidero.


Pero los que obedecen a Dios brillarán en el reino del Padre como brilla el sol. ¡Ustedes, si en verdad tienen oídos, presten atención! Mateo 13:43

Resplandecer en este tiempo es lo que el Señor nos invita a hacer. Recordemos que para el Señor, nosotros sus hijos somos la luz del mundo, Él espera que brillemos donde estemos. Es nuestra responsabilidad  que su luz brille en nosotros, no permitamos que nada la opaque.

Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver. Mateo 5:14

Veamos algo importante; nosotros tenemos una gran responsabilidad por ser hijos de Dios porque nuestras familias esperan que hagamos siempre lo correcto, pero, sobre todo nuestro Padre Celestial.

Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa. Mateo 5:15

En muchas ocasiones la sociedad tiene ausencia de figuras paternas, nosotros debemos serlo para nuestras familias. Debemos y tenemos la obligación y el amor por encaminar a los nuestros por el camino que deben seguir, y el camino es Cristo. Recordemos que nuestro Señor Jesucristo es el camino, la verdad y la vida.

El mundo necesita la luz de Cristo alumbrando a través de nuestras vidas.


Pero ustedes son miembros de la familia de Dios, son sacerdotes al servicio del Rey, y son su pueblo. Dios mismo los sacó de la oscuridad del pecado, y los hizo entrar en su luz maravillosa. Por eso, anuncien las maravillas que Dios ha hecho. 1Pedro 2:9

La gente no sabe  los tiempos que vivimos, debemos anunciarles a Cristo, porque la luz de Cristo en la vida del hombre actual debe brillar intensamente para salvación de su alma y tener la vida eterna.

Hay ocasiones en que tenemos problemas, conflictos, situaciones difíciles y complicadas.

¿Qué es lo que necesitamos?

Sabiduría para salir de ellos.

¿Cómo salir de ellas?

Con la sabiduría de Dios.

¿Cómo enfrentar los problemas?

Con la sabiduría que Dios nos da. 

La palabra de Dios nos habla precisamente de que ella misma, trae sabiduría. Necesitamos de esa sabiduría, que procede de la palabra, porque la palabra procede de Dios.

¿Para qué?

Para una cosa muy importante: ser salvos y caminar en 
santidad en la medida de Fe que Dios nos dio en Cristo Jesús.


El Poder de Dios