Mostrando las entradas con la etiqueta las sagradas escrituras. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta las sagradas escrituras. Mostrar todas las entradas

Salmos 23 

Dios cuida de mí

Himno de David.

Tú, Dios mío, eres mi pastor;
contigo nada me falta.
2 Me haces descansar en verdes pastos,

y para calmar mi sed
me llevas a tranquilas aguas.
3 Me das nuevas fuerzas
y me guías por el mejor camino,
porque así eres tú.
4 Puedo cruzar lugares peligrosos
y no tener miedo de nada,
porque tú eres mi pastor
y siempre estás a mi lado;
me guías por el buen camino
y me llenas de confianza.
5 Aunque se enojen mis enemigos,
tú me ofreces un banquete
y me llenas de felicidad;
¡me das un trato especial!
6 Estoy completamente seguro
de que tu bondad y tu amor
me acompañarán mientras yo viva,
y de que para siempre
viviré donde tú vives.
 El Poder de Dios

Salmos 24 

El Rey del universo

Himno de David.

Dios es dueño de toda la tierra
y de todo lo que hay en ella;
también es dueño del mundo
y de todos sus habitantes.
2 Dios afirmó la tierra

sobre el agua de los mares;
Dios afirmó este mundo
sobre el agua de los ríos.
3 Sólo puede subir al monte de Dios
y entrar en su santo templo
4 el que siempre hace lo bueno
y jamás piensa hacer lo malo;
el que no adora a dioses falsos
ni hace juramentos en su nombre.
5 Al que es así,
Dios lo llena de bendiciones;
¡Dios, su Salvador, le da la victoria!
6 Dios de Israel,
así son todos los que te buscan;
así son los que a ti acuden.
7 «¡Abran los portones de Jerusalén!
¡Dejen abiertas sus antiguas entradas!
¡Está pasando el Rey poderoso!»
8 «¿Y quién es este Rey poderoso?»
«¡Es el Dios de Israel;
Dios fuerte y valiente!
¡Es nuestro Dios,
el valiente guerrero!»
9 «¡Abran los portones de Jerusalén!
¡Dejen abiertas sus antiguas entradas!
¡Está pasando el Rey poderoso!»
10 «¿Y quién es este Rey poderoso?»
«¡Es el Dios de Israel,
el Rey poderoso!
¡Él es el Dios del universo!»
 El Poder de Dios

Salmos 25 

Ayúdanos y protégenos

1-2 Mi Señor y Dios,
a ti dirijo mis ruegos
porque en ti confío.
No me hagas pasar vergüenza;
no permitas que mis enemigos
se burlen de mí.
3 Tampoco dejes que pasen vergüenza
los que en ti confían;
¡la vergüenza deben pasarla
los que traicionan a otros!
4-5 Dios mío,
enséñame a vivir
como tú siempre has querido.
Tú eres mi Dios y salvador,
y en ti siempre confío.
6-7 Dios mío,
por tu amor y tu bondad
acuérdate de mí.
Recuerda que siempre me has mostrado
tu ternura y gran amor;
pero olvídate de los pecados
que cometí cuando era joven.
8-10 Dios mío, tú eres bueno
y siempre actúas con justicia.
Enseñas a los pecadores
a hacer lo bueno;
enseñas a los humildes
a hacer lo bueno y lo justo.
Con quienes cumplen tu pacto
y obedecen tus mandamientos
tú siempre actúas
con amor y fidelidad.
11 Dios mío,
es muy grande mi maldad;
pero por todo lo que tú eres,
te ruego que me perdones.
12 A los que te honran,
tú les muestras cómo deben vivir.
13 Mientras vivan, les irá bien,
y sus hijos heredarán la tierra.
14 Tú, mi Dios, te haces amigo
de aquellos que te honran,
y les das a conocer tu pacto.
15 Siempre dirijo a ti mis ojos,
pues sólo tú puedes librarme
de todo peligro.
16 Mírame, y tenme compasión,
pues estoy solo y afligido.
17 Más y más mi corazón
se va llenando de angustia;
¡quítame la tristeza!
18 Toma en cuenta que me encuentro
afligido y con problemas;
¡perdona todos mis pecados!
19 ¡Mira cuántos enemigos tengo!
¡Mira su odio tan violento contra mí!
20 ¡Líbrame de ellos!
¡No me hagas pasar vergüenza!
¡No dejes que me maten,
porque en ti busco refugio!
21 En ti he puesto mi confianza.
Mi honradez y mi inocencia
me harán salir victorioso.
22 ¡Salva a tu pueblo, Dios mío;
mira la angustia de Israel!
 El Poder de Dios

Salmos 26 

Siempre te seré fiel

Himno de David.

1-2 Dios mío,
declárame inocente,
pues vivo una vida honrada
y en ti confío ciegamente.
Dime si te agrada
lo que pienso y lo que siento.
3 Yo siempre recuerdo tu amor

y por eso te soy fiel.
4-5 No me junto con gente tramposa
ni ando con gente mala y perversa.
¡No soporto cerca de mí
a gente que no es sincera!
6 Dios mío,
yo no he hecho nada malo;
por eso me acerco a tu altar
7 para cantarte a voz en cuello
mis himnos de alabanza
y hablar de tus grandes hechos.
8 Dios mío,
yo amo el templo donde vives,
donde se hace presente tu grandeza.
9 No me dejes morir
entre gente pecadora;
no me quites la vida
junto con gente asesina,
10 gente que tiene en sus manos
el dinero que ha ganado con engaños.

11-12 Dios mío,
yo quiero seguir siendo honrado;
ten compasión de mí, y sálvame.
Así me mantendré fiel a ti,
y con todo tu pueblo te alabaré.
El Poder de Dios

El Amor de Dios – El Poder de Dios

El Amor de Dios – El Poder de Dios

Cuando hablamos del amor de Dios, tenemos que acudir a las Sagradas Escrituras para encontrar el amor que Dios quiere mostrar a la humanidad. Podemos observar que desde el Antiguo Testamento Dios mostro su amor con el pueblo de Israel.
Y él los salvó de todas sus aflicciones. No fue un enviado suyo quien los salvó; fue el Señor en persona. Él los libertó por su amor y su misericordia, los levantó, los tomó en brazos. Así lo ha hecho siempre. Isaías 63:9  
El Señor dice: En el desierto me mostré bondadoso con el pueblo que escapó de la muerte. Cuando Israel buscaba un lugar de descanso, yo me aparecí a él de lejos. Yo te he amado con amor eterno; por eso te sigo tratando con bondad. Jeremías 31:3
Y en el Nuevo Testamento queda manifiesto el amor en Cristo para nosotros al enviar a su Hijo unigénito para nuestra salvación y redención.
Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16
Nadie muestra más amor que quien da la vida por sus amigos. Juan 15:13
El amor es un atributo moral de Dios; por el cual Dios establece relaciones con sus criaturas para concederles todo el bien posible, de manera desinteresada, incesante y perfecta.
La Biblia nos enseña el amor de Dios hacia cada uno de nosotros y que debe ser reciproco hacia Él y a los que nos rodean.
En las Sagradas Escrituras se muestra que el amor de Dios es sin límites. Dios es muy compasivo, y su amor por nosotros es inmenso. Por eso, aunque estábamos muertos por culpa de nuestros pecados, él nos dio vida al resucitar a Cristo. Nos hemos salvado gracias al amor de Dios. Efesios 2:4-5
También podemos ver como el amor del Padre es mostrado hacia el pueblo de Israel. Con lazos de ternura, con cuerdas de amor, los atraje hacia mí; los acerqué a mis mejillas como si fueran niños de pecho; me incliné a ellos para darles de comer, pero ellos no quisieron volverse a mí.  Oseas 11:4
Cuando Dios más llamaba al pueblo de Israel, el pueblo más se alejaba de Él, a los baales ofrecían sacrificio y a los ídolos ofrecían sahumerios. Dios no puede ser burlado y sabía que su pueblo se rebelaba ante Él, aunque le llamen altísimo, sin embargo ninguno le quiere enaltecer obedeciéndolo, pero a pesar de todo nunca los abandono ni los abandonara porque los ama.
El amor por el Hijo es mostrado a los que son de Él. Así como el Padre me ama a mí, también yo los amo a ustedes. Nunca dejen de amarme. Si obedecen todo lo que yo les he mandado, los amaré siempre, así como mi Padre me ama, porque yo lo obedezco en todo.  Juan 15:9-10
Es claro el amor que nos tiene nuestro Señor Jesucristo, manifestado a través de su palabra y dejando su trono de gloria. A través de su palabra hemos sido llamados a guardarnos fieles, hasta que él nos llame a su presencia o venga por nosotros, lo que ocurra primero.
De igual manera nos es mostrado El amor por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo vendrá y los ayudará, porque el Padre lo enviará para tomar mi lugar. El Espíritu Santo les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que les he enseñado. Juan 14:26
El Espíritu Santo la tercera persona  de la divina trinidad; está con nosotros, en nosotros y sobre nosotros. Recordemos que estamos viviendo en la Dispensación de la Gracia en la que el Espíritu Santo en su amor tiene una parte muy importante en nuestra vida.

El amor de Dios manifestado a los que son de Él.

Nuestro Señor Jesucristo se manifestó para salvarnos. Dios nos dio muestras de su amor al enviar al mundo a Jesús, su único Hijo, para que por medio de él todos nosotros tengamos vida eterna. El verdadero amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo, para que nosotros fuéramos perdonados por medio de su sacrificio. 1 Juan 4:9-10
Demos gracias al Padre por enviar a su hijo Jesús para salvarnos del pecado original, de nuestros pecados y de nuestra vana, vieja y austera manera de vivir. Vivamos y disfrutemos de nuestra salvación de acuerdo a los mandamientos establecidos por Dios en las Sagradas Escrituras.
Nosotros sus hijos tenemos una gran responsabilidad  para mostrar el amor que recibimos de Dios a nuestros “hermanos”. Amen a los demás con sinceridad. Rechacen todo lo que sea malo, y no se aparten de lo que sea bueno. Ámense unos a otros como hermanos, y respétense siempre.  Romanos 12:10
Empecemos a manifestar  que el amor de Dios está con nosotros, entre nuestros familiares, vecinos y compañeros de trabajo. Pero debemos manifestarlo también con nuestros hermanos en Cristo Jesús, escuchándolos, orando por ellos y apoyándolos de acuerdo a nuestras responsabilidades, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Nosotros sus hijos ya tenemos el Espíritu Santo, mostremos el fruto del Espíritu a los que nos rodean.  El Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. 
No hay ley que esté en contra de todo esto. Y los que somos de Jesucristo ya hemos hecho morir en su cruz nuestro egoísmo y nuestros malos deseos. Si el Espíritu ha cambiado nuestra manera de vivir, debemos obedecerlo en todo. Gálatas 5:22-25
Es importante que mostremos el fruto del Espíritu que hay en nosotros a los demás para que crean  a Dios y crezcamos en la obra del Señor. Demos gracias a Dios por lo que de Gracia hemos recibido, esforcémonos y seamos valientes cada día mas en el ministerio que el Señor Jesucristo nos ha confiado. Y si no tenemos, pidámoslo al Señor.
En medio de los tiempos que estamos viviendo recordemos que Dios está con nosotros porque Él así lo prometió. Él muestra  su amor para con nosotros, caminemos confiando en el amor de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo.
Pasaje para memorizar:
Romanos 5:8  Pero Dios nos demostró su gran amor al enviar a Jesucristo a morir por nosotros, a pesar de que nosotros todavía éramos pecadores.

El Poder de Dios

Salmos 6 Dios mío ayúdame - El Poder de Dios


1-2 Dios mío, ¡tenme compasión!

No me reprendas cuando estés enojado

ni me castigues cuando estés furioso,

pues ya no me quedan fuerzas.

Devuélveme la salud,

pues todo el cuerpo me tiembla.
3-4 Dios mío, estoy muy tembloroso;
¿cuándo vendrás en mi ayuda?
¡Vuélvete a mirarme, y sálvame!
¡Por tu gran amor,
te ruego que me salves!
5 En el mundo de los muertos
nadie se acuerda de ti.
Si dejas que me muera,
ya no podré alabarte.
6 ¡Ya estoy cansado de llorar!
Por las noches lloro tanto
que mis lágrimas empapan mi almohada.
7 Es tanto lo que sufro
que los ojos se me nublan;
¡por culpa de mis enemigos
ya estoy perdiendo la vista!
8-9 ¡Gente malvada, apártense de mí,
porque Dios ha escuchado mis ruegos
y ha aceptado mi oración!
10 Ustedes, mis enemigos,
quedarán confundidos y avergonzados.
¡En un instante huirán
llenos de vergüenza!

Amen



El Poder de Dios